Una escena que siempre me llamó la atención


Hay una escena, casi al final de la película “El indomable Will Hunting” que siempre me llamó la atención. Lo recuerdo perfectamente desde el primer día que la vi. Y van muchas repeticiones. Se trata del diálogo entre estos dos “mejores amigos”, en su descanso de media mañana acompañados por cerveza. Toma la palabra Chuckie para hablar con una sinceridad desmedida a su amigo Will, en forma de terapia de choque improvisada. Está bien encuadrado todo, porque se dedican precisamente a la demolición, e instantes antes están derribando juntos una pared a macetazo limpio. Chuckie posee un tono insultante y agresivo, con la nitidez y frescura de los que han aprendido qué es la vida metidos en la vida misma de las calles, de las historias de la gente que anda defendiéndose en ella como buenamente puede. Me chocó tanto que nunca se me olvidará la sensación que dejó en mí. Un buen amigo, el mejor de los amigos, no te querrá siempre con él ni para él. Y eso, sabiendo que el amor en cualquiera de sus formas es siempre amor posesivo, apropiante. El mejor amigo querrá siempre lo mejor para el otro. Y en no pocas ocasiones esto significará separar sus caminos, desprenderse, abrir espacio en medio, atravesar mares, cruzar orillas. El mejor amigo del mundo dará libertad por encima del amor. Y no habrá mayor expresión de su fidelidad que ésta. El resto será sólo una preparación para un dejar marchar pronunciado con entereza. El joven Chuckie se atreve incluso a dar un paso más, apostando por la muerte misma en su diálogo. El amigo matará al amigo que no sepa aprovechar su don, si la amistad es más fuerte que aquello que debe hacer en el mundo. Será un insulto a la amistad misma, a la gente de carne y hueso que anda por las calles de la vida, que alguien de la altura de semejante don no haya descubierto que la distancia no quiebra ni un ápice el amor entre aquellos que verdaderamente se quieren. La distancia, de la que tantas veces hablamos, no es óbice para el amor verdadero. Si la distancia mata, no había amor. Si la distancia impide la relación, no existía relación. Lo mejor de la amistad es no llegar a necesitar del amigo. Será otro el criterio de su cercanía, de su diálogo, de su intercambio.

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