La esperanza no se pacta


Te dejo que, durante un párrafo y poco más, entiendas el título como quieras. Haz tus cuentas y cálculos, dale vueltas. Si has leído alguno de mis post, sabrás que esto termina donde no empezó. La frase, en su sencillez, es polifónica, como le gustaría subrayar a uno de mis insignes profesores de universidad. Es una expresión que demanda ser interpretada, como la vida misma. Requisito indispensable que te ha traído hasta aquí.

Creo que frases tan famosas como “la esperanza es lo único que se pierde” nos harán descubrir que vivir con esperanza es exigencia de la vida misma, que quien la pierde se dejó robar antes infinidad de cosas, incontables valores, inenarrables experiencias. Dicho de otra manera, sólo pierde la esperanza quien, según la lógica del dicho popular, socabó previamente su presente y relegó el pasado al olvido sepulcral. También tienes derecho a verlo al revés, como que esto de soñar, desear y esperar, huir del pasado y del presente hacia un futuro mejor que es permanentemente “mañana” estará siempre en tu mano, arrinconándote entre las paredes de tus delirantes insinuaciones sobre un mundo mejor que todavía está por llegar.

Aunque todo parezca interpretable, la sencillez de esta frase resulta igualmente contundente y cae como mazo que sentencia. Si escuchas su musicalidad, algo tiene internamente que no da pie a equívocos. Resulta imprescindible alcanzar su vibrante poder. “La esperanza no se pacta.” Dicho así, a secas y con punto final, se transforma en provocación, en campana de conciencias. Me parece que su musicalidad es disyuntiva: o esto, o nada; o con esperanza, o no hagas nada; o ante el misterio del futuro, o ante la nada.

Lo anterior sólo sirve para calentar motores. Ya avisé que no consigo terminar como empiezo. Y es que en este tiempo previo a la Navidad, me acompaña otra expresión que, unida a esta, tienen en común la esperanza: “No debemos dar por supuesta la esperanza.” Ni a la hora de hablar de algo, ni con alguien, ni en el trato frecuente y asiduo con nosotros mismos, ni con los amigos, ni con los enemigos. La esperanza no se debe dar por supuesta. De hecho, es ciego aquel que no se ha topado de frente, dándose de bruces, con la devastación que provoca la indiferencia, el pasotismo, la acomodación y el conformismo, con la defensa y autodefensa de lo propio con sabias  e inteligentes justificaciones, o con la facilidad que tiene toda persona para atender las incoherencias de los demás sin preocuparse de las suyas propias. La esperanza, hoy quizá como siempre, no debemos darla por supuesta. Lo cual nos llevará a revisar la forma en que tratamos todo, a no ser tan tolerantes con la hipocresía y con los dobles juegos. No debemos, creo yo al menos, dar por supuesto que se quiere un mundo diferente, sino en ocasiones volver a lo de antes. Lo cual es cuestión de fechas, porque antes significa de todo, mientras no sea ni estar en el presente ni avanzar hacia el futuro. No debemos dar por supuesta la esperanza, insisto en que es opinion personal, porque implica trabajo y esfuerzo, no sólo dejar pasar el tiempo, seguir surfeando en la existencia.

Simplemente termino como empecé, para que cada uno entienda ahora lo que quiera. “La esperanza no se pacta”, no se puede acordar, no es ajuste de mínimos, no se puede esperar en la mediocridad. A eso se le llama prevenir, adelantar, pero no esperar, recibir y acoger. Esperanza significa que no se planifica ni ordena, ni se progresa al modo como se desea hacer, ni se avanza por el camino regular trazado en los libros y delineado en los planos. Esperar no tiene nada que ver con imaginar un futuro, con desear que todo vaya bien. Esperar significa eso precisamente, que hay algo preparado para mí donde yo no tengo capacidad ni para tocar, ni decidir, ni escoger, ni elegir. La esperanza no se pacta porque tampoco tiene que ver en exceso con la libertad. Pero sólo es mi opinión, que como siempre, será enteramente discutible. Mientras tanto, a esperar con acción, no pasivamente.

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Un pensamiento en “La esperanza no se pacta

  1. Opinionm tambien:hay pequeñas y grandes esperanzas, las cotidianas,contingentes , y las enormes proporciones,quebsi bien no pueden pactarse porque dependen en gran parte de nuestro cumplimiento,entrega, compromiso, fueron en cierto modo pactadas por su Amor y su entrega.Pensando enEl, causa eficiente, ejemplar, primera , se enciendeven el corazon una ardiente esperanza :lograr la fidelidad para hacerla actual cada dia.Dios le bendiga

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