Redescubrirme pensando lo de siempre


Hace un par de días, no más, le exponía a alguien que entiendo perfectamente que “El banquete”, de Platón, no tenga fin. Porque así se ejemplifica que el asunto sobre el que versan todas sus exposiones y diálogos es de por sí infinito, ilimitado, eterno, absoluto. De qué otra cosa hablar, sino del amor en sus múltiples formas, capaz de incendiarlo todo, llenarlo todo, acogerlo todo, entregarse por entero. Sólo el amor posee esa especial, entre todo lo que podemos encontrar aquí. Y cuando contagia algo con su presencia, o atrae a alguien hacia sí, se verá involucrado en su misma espiral sin limite, se verá inmantado para acercarlo todo, se encontrará presente superando toda aparente distancia.

Hoy mismo, en clase con los jóvenes de siempre, volvíamos a lo mismo. Si me dan una isla desierta, con todas las riquezas del mundo, con la casa más grande el mundo, con el coche de última moda, con las máquinas más precisas, con la tecnología más elevada, y llenan la mesa de manjares, y me ofrecen el mejor de los descansos y la vida más apacible, tranquila, sosegada posible, ¡no iría ni loco! Todo se vuelve nada cuando no se puede compartir, cuando no hay quien quiera, cuando no existe a quién querer. La felicidad que rodea al hombre no tiene fundamento ninguno sin el hombre mismo, y no hay persona que se baste a sí misma sola, que pueda vivir sin comunión, que no tenga que confiar, a quien se suprima la fuerza de la esperanza, el anhelo del amor, o a quien se le ahorre el sufrimiento y el dolor de la entrega. Todo se vuelve nada si no tiene lo de siempre, lo mismo que siempre nos ocupa, el amor que tanto buscamos.

Pero no sólo pensando. Porque el pensamiento no inquieta tanto al hombre como su vida misma, como sus actos, como sus pasiones, como sus deseos y sus movimientos. Las ideas, por muy puras y bien expresadas que estén, empujan en cierto modo, pero hasta que no se prueba, gusta y degusta no se sabe realmente de qué se está hablando. Y, ahora así, quien se ha dejado llevar, quienes se han sentido conquistados y derribados por el amor más grande, no podrán volver a hablar de otra cosa, tendrán la sensación de decir siempre lo mismo, de poder concretarlo todo en una sola frase. Ahora sí que es verdad aquello que en palabras se anunciaba, y se ha hecho carme, definitiva y para siempre, lo que se presentaba como ensoñación o privilegio de seres que no eran de carne y hueso. Hasta que el hombre no conoce en su propia vida, en su propia historia, en su propia piel el amor hablará en ocasiones de él, y vagamente, pero cuando el amor le ha herido estará para siempre pendiente de su hendidura, del lugar por el que se coló otra sangre, de la grieta que se ensanchaba para derrocar apariencias, vaguedades, sutilezas.

Por eso, si no te ves recordando y evocando lo único, si no te ves pensando y reflexionando hasta el punto de llegar de forma continua a la misma meta y vislumbrar continuamente el mismo horizonte, ¡cambia tu vida! Por eso, si ya sabes de qué hablo, si tu vida da vueltas una y otra vez repetidamente en lo de siempre, y te parece siempre nuevo, y te alza hacia lo eterno, permanece en ello, sé valiente, da gracias, ¡ama!

Un día más me lo recuerdo, y sé que alguien más lo compartirá conmigo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s