2 formas básicas de esperanza


Ándabamos sentados esta tarde divagando, como en otras tantas encrucijadas de la vida, y decidiendo sobre aquello que mañana será para otros. Y ha surgido, sin suficiente cautela por nuestra parte, un precioso diálogo sobre la esperanza, que nos ha secuestrado durante más de una hora. No hemos terminado, pero tocaba darle un final indeseado, un portazo de despedida, un cordial “vuelva usted mañana”.

En principio no éramos capaces de ponernos de acuerdo, porque cada uno llamaba “esperanza” a lo suyo, y a duras penas conseguía entender medianamente lo que decía el otro. Manteníamos, sin embargo, ese innato deseo de hacernos entender, de cuidar nuestras palabras y ejemplos, de recibir el correspondiente certificado de buena lectura, de escucha atenta. Y seguíamos mirándonos, y sonriendo. Queríamos, y no es poco en los tiempos que corren, descubrir si éramos o no transparentes el uno para el otro. Y seguíamos en la encrucijada del principio.

Casi al final, cuando se dispersaban los caminos y se rompían los ensoñamientos, salimos de aquella caverna para buscar la esperanza del otro, olvidándonos de nosotros mismos. Y así pretender escuchar, más que ser escuchados, y entender, más que ser entendidos, y acoger, más que ser acogidos, y superarnos a nosotros mismos, más que superar y demostrar, y saber qué esperanza anidaba todavía, pese a los contratiempos, en cada uno posibilitando y sosteniendo en el tiempo la paciencia y la promesa de llegar a alguna parte, a alguna meta o meseta, a alguna cúspide escarpada o valle hondonado, de llegar en cualquier caso. El deseo humano es así, y quiere algo para darle término, para conocer su final, para abarcarlo y hacerlo suyo. Aunque, en este caso, y humildemente, no hemos visto final, y por eso la esperanza, más grande que nosotros mismos y que no era nuestra, pudo escapar de los aderezos con que ansiábamos sujetarla torpemente y nos fuimos con nuestras bridas entre las manos. Al final, si es que llega, comprenderemos que la esperanza nos llevaba, sin poder ser nosotros sus dueños.

De la excelente conversación de la tarde, avanzada la oscuridad de la noche, saco en claro que hay dos tipos de esperanza básicos. El primero nace en el hombre, como su deseo, su impulso, su cadencia, su trotar por el mundo, sus proyectos múltiples, sus anhelos desmedidos pero propicionales a su propia insuficiencia y fragilidad, su formas soñadas de ser feliz dentro de un tiempo próximo, su huída del presente, su escapada alegre a un mañana siempre mañana, siempre distante. El segundo tipo de esperanza significa algo diferente, y no se encuentra dentro del hombre sino fuera, y puede llegar a él y quedarse mientras se sienta huésped deseado y sea pactada su libertad desde el principio para decir, para hacer, para moverse a sus anchas y proponer, y provocar, y sacar, y conceder la libertad a sus siervos. La primera esperanza nace del hombre mismo, y puede ser recta y noble, engrandecerle y alzarle a lo más alto. La segunda surge de lo pequeño, del fermento, de la semilla plantada por doquier capaz de resquebrajar la tierra, de  una estrella luminosa en el cielo cuyo movimiento inquieta, cuyo esplendor sugiere, de una promesa heredada de alguien que también supo creer y esperar con paciencia. La primera, como luz que se proyecta. La segunda, como llama que ilumina y arde.

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Un pensamiento en “2 formas básicas de esperanza

  1. llegan sus palabras justo cuando reviso mis esperanzas.No son muchas cuando se tienen 77 anos.Se mezclan con algunas experiencias no gratas.Uno de mis hijos ,quien fue dado a luz casi al precio demi vida y requirio infinitos cuidados durante varios años, es ahora casi unperfecto desconocido. No pido atenciones, manifestaciones amorosas. He reducido mi aspiracion a una palabra : respeto.No lo tengo,ni lo tendre.Reviso mis esperanzas y dejarlas en manos del Señor parece ser lo unico posible.En una acudiosa revision de circunstanciad encuentro que es su esposa la causa del desencuentro.Mexico es un pais un tanto cruel: pesan el color de tu piel,tus antecedentes familiares y otros factores no gratos.La chica esta en el sector menos privilegiado.No es importante para mi, pero quiza lo sea para ella misma, quiza nacio de una relacion no muy clara y tiene ademas los otros agravantes.Hoy mas que nunca debo abandonarme a la voluntad del Señor y pedirle ayuda frente a esa hostilidad, a ese deseo de imponerse, caracteristico de quien ha estado al margen de muchas dinamicas sociales. Me ayudan sus palabras,como siempre, y espero luz del Señor para alimentar mis flacas esperanzas.A Dios gracias tengo otros cuatro hijos en los que vuelco mi amor. Otra vez: infinitas gracias. Dios lo bendiga.

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