Será Navidad. Hagas lo que hagas, vendrá la Navidad


Ayer aprendí una gran lección de labios de una joven universitaria. Todos compartíamos sobre el sentido de estos días. Aunque tendría que decir que hablábamos del sinsentido de estos días. Unos se quejaban del consumismo. Otros ponían mala cara porque en su familia había tal o cual tensión, y les tocaría verse las caras de nuevo a pesar de los esfuerzos de todo el año por no cruzarse. El de más allá no entedía lo que pasaba. Con la que está cayendo un año más, con la crisis que tenemos encima, y luces por aquí, despilfarro por allá. Había quien no entendía cómo hemos llegado a parar a esta forma insulsa de celebrar, sin prepararnos bien, sin esperar la llegada. Otro apostillaba que, como todo se adelantaba, lo único que se favorecía era la comodidad; nos dan la Navidad hecha, y la ponen delante para que la compremos. Todos, de una u otra forma, se contagiaban la desesperación y el cansancio, e iban añadiendo críticas y más críticas, comentarios tristes y lanzando las pobrezas de la sociedad en la que vivimos por los aires. Sus palabras sonaban a bombas capaces de destruir este tiempo. ¿Prepararnos para la Navidad? En absoluto. Estábamos justo al revés, peor que cuando empezamos. Y aquí apareció una voz discrepante, que casi pidió perdón, para decir a su manera que hagamos lo que hagamos, se proponga lo que se proponga, ¡será Navidad! No al modo del hombre, sino al modo de Dios mismo. No como en las casas en las que vivimos, con una Navidad acostumbrada y sometida a rutina, sino en los belenes de hoy, en los pesebres de hoy. Hagamos lo que hagamos, igual que Dios no pidió hace 2000 años a la humanidad permiso para nacer, Él vendrá preguntando a una mujer sencilla, en un hogar humilde. No se entrevistará con unos cuantos reyes, sino que acogerá a los que se dejen guiar por una estrella, a los que sepan escuchar el canto de los ángeles, a los que reciban una Palabra en sueños.

¡Claro que sí! ¡Será Navidad! No depende de nuestra fiesta, ni de nuestra alegría, ni de nuestra capacidad. La Navidad está en manos de Dios. Y lo estará siempre. Sin que puedan adueñarse de ella ninguno de los príncipes de nuestro mundo, ninguna de las cadenas de montaje, ninguna factoría de apariencias, ninguna novela ensimismante. Será Navidad, vendrá el Señor. Será Navidad allí donde Dios quiera, allí donde los hombres acojan. No donde los hombres preparen y esperen, no donde recreemos a nuestro gusto la Encarnación, sino allí donde Dios vuelva, allí donde se pongan en camino. Pase lo que pase, hagamos lo que hagamos, Dios ha decidido un año más que será Navidad.

Y brillará la Navidad, ¡ya lo creo! Y habrá un inmenso regalo, ¡ya lo creo! Y nos sentiremos en familia, ¡ya lo creo! Y tantas otras cosas grandes hechas pequeñas, y tantas otras cosas sublimes vueltas hacia lo pequeño, y tantas otras cosas bellas reveladas en lo pequeño, ¡ya lo creo!

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3 pensamientos en “Será Navidad. Hagas lo que hagas, vendrá la Navidad

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