Cansado de hacer homilías


https://i2.wp.com/www.portafolioblog.com/wp-content/uploads/2009/07/escribiendo.jpgLa semana pasada un cura, muy amigo mío, más que amigo hermano, me dijo algo por el estilo. No recuerdo bien la frase, pero venía a decir esto. Como le conozco, lo primero que me alegra saber es que las prepara. Es un buen maestro que lo que dice, lo ha rezado y pensado. No todos lo hacen, la verdad. Y éste hermano mío habla muy bien.

Cuando escucho frases así a mí me sale decir, casi inconscientemente, que yo también me canso y temo cansar a la gente “obligada a escuchar” sentada en sus bancos. El primer impulso, de esa mala humildad aprendida, de esa vulgaridad que en ocasiones se ha colado en la Iglesia, de ese testimonio que muchos quisieran dejar sin palabras y así silenciar. Pero no. ¡Soy feliz predicando el Evangelio! ¡Muy feliz, mucho más cuando lo vivo! Pero no me harán pensar que la palabra y la vida van desconectadas, aunque algunas palabras me adelanten, y mucho. Es un placer hablar con grandeza y con libertad, y no con la mediocridad que en ocasiones toca vivir, incluso a pesar nuestro, sufriéndolo también nosotros. Es un placer anunciar y abrir los ojos, despertar a la gente. Un placer que entusiasma, que anima, que esperanza, que fortalece. Un regalo que no puede nacer de mí mismo, porque si algo tengo claro como cura es que no me anuncio a mí, sino a Cristo Jesús, y si algo tengo claro es que el anuncio lo recibo yo primero. Dentro de poco tendré en mis celebraciones un diácono, a quienes también se confía la predicación de la Palabra, y sentiré con lástima tener que dejar de hacer homilías. Las seguiré preparando, y escribiendo, como hago en mi blog de la Palabra. Pero no será lo mismo. Los curas vamos aprendiendo, o al menos quienes quieran, que lo que el Señor nos dice no es sólo para nosotros, igual que todo cuanto sucede en la vida no es sólo para nosotros. La homilía también es signo de desapropiación, de exposición, de testimonio.

Todos los días predico. Siempre que celebro la Eucaristía, predico. Si son dos veces en el días, pues dos veces. Si son más, pues más. Puede parecer cansado, y en ocasiones lo es. Pero no tiene por qué ser pesado, aunque algunos días así sea. Ni todos los días puedo preparar con igual entusiasmo y dedicación, ni todos los días estoy igualmente lúcido. Lo cual, a mi entender, sólo consigue realzar el don del Espíritu los días en los que se está espléndido. Lo normal, dado el ritmo de vida que llevamos y los ajetreos y vueltas de la vida, sería no tener tiempo para nada, ni dedicarle suficiente pasión y entusiasmo. Dicho sea de paso, cuando leo el Evangelio y pienso que este ya me lo sé, lo vuelvo a leer hasta que consigo entenderlo de otra manera. No permito, nunca, que pase por mí como simple memoria. O me toca, o le pido al Señor que me toque. Él, en primera y  última instancia, y no yo, es quien ha elegido esta responsabilidad para mí. Pues si es cosa suya, me dejo cuidar. Los curas que preparan sus propias palabras para la homilía, o la gente que escucha las palabras del cura, creo que todavía no han descubierto del todo de qué va esto. Se trata de hacer el eco de Dios, la actualidad de Dios, las noticias de Dios hoy. Porque hoy, no mañana, Dios se hace presente en nuestras vidas.

Mis preparaciones son muy sencillas y rutinarias, por otro lado. Nada especial. No hago el pino, ni escucho el Evangelio sentado de forma especial, ni cambio las cosas de sitio. No sé si alguien lo hará, pero yo no. Cojo el evangelio donde estoy, y a él me dedico. Leo, principalmente en internet, el Evangelio. Lo leo, queriendo escuchar. Reconozco qué me toca, qué puedo decir. Amplio, un poco, leyendo otras cosas. Habitualmente, leo de dos fuentes, al menos. Disfruto la pluralidad. Sin embargo, son siempre secundarias para mí en relación a la Palabra misma. Y por último, escribo, del modo que pueda. Todos los días desde hace tiempo, la misma rutina. Una media hora, quizá más. Antes todo era en papel, ahora tengo el privilegio de anunciar también en la red, y compartir mi blog de este modo. Cuando no puedo escribir en el blog, lo hago en papel. Pero internet ha conseguido cuidar un aspecto que antes hacía en forma de esquema. Ahora son dos párrafos, sencillos.

Por último, la homilía del domingo, que es más especial, tengo también el privilegio de compartirla con un grupo de matrimonios justo antes de celebrar. Los laicos no preparan homilías, pero sí deberían prepararse para escuchar la Palabra y vivirla. Ya que vivimos en un mundo que nos enseña tanto, ¡cómo no leer a Dios mismo! Y ellos, no sé si lo saben, me ayudan mucho en esto. Lo que digo nace de la comunidad que escucha, en oración, con sencillez. Lo que después digo sé bien que surge de mi ministerio, y del suyo, de mi presidencia de la Eucaristía y del pueblo de Dios. Animaría a todos los laicos a ayudar a sus sacerdotes en esta tarea. Creo que todos escucharíamos mejor.

Lo importante, en cualquier caso, y para quien no lo sepa, viene después. La eucaristía sólo está empezando. El regalo de Dios está por venir. ¡Qué propio del Adviento es este saber esperar, atender, y estar despiertos, velando!

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8 pensamientos en “Cansado de hacer homilías

  1. Me he quedado con la boca abierta y el alma ardiendo después de leer por primera vez su blog, padre. Seguro que no va a ser la última vez que pase por aquí. Gracias por su entrega y fidelidad, es una auténtica delicia!

  2. Los laicos al menos algunos,no preparamos homilías,pero si preparamos la palabra e intentamos vivirla.
    José Fernando no te canses, porque hay mucha diferencia entre una homilía preparada y una homilía por rutina. Es la misma diferencia que hay entre un sacerdote auténtico y un
    profesional ( Ya sabes”El cumpli-miento”).

    ¡¡¡¡Animo sigue así !!!!!

  3. Gracias por no cansarte, gracias por poner amor en las cosas que haces (ya lo decía San Agus). Ahora en seguidica me iré a Misa de 20. Ojala que el sacerdote no esté cansado, ojalá que esté muy entusiasmado y hable con armonía y claridad, en el lenguaje comprensible que entendemos los que somos un poquito “cortitos”.

  4. Padre, me da mucho valor saber que uds también tienen días que no estan tan inspirados, que suelen tener fiaca (que no es lo mismo que cansancio) que no siempre son lo que quisieran. Me hace admirarlos mas, respetarlos por su entrega y reflejarme en su actitud humana que solo Dios la enaltece en nuestras miserias. GRACIAS POR SER SACERDOTE! gracias por su generosidad y su espiritu de servicio.

  5. Gracias por el artículo. Yo creo que la rutina, aparentemente, es cansina y aburrida.Pero a la vez, nos ayuda crear una serie de protocolos que son de suma utilidad para llevar a cabo la vida diaria. Mas que cansina y aburrida, la rutina es vital, hasta tal punto que, cuando no la ejercemos, la echamos de menos. Esta, por lo menos, es mi experiencia. Y la rutina de un sacerdote, sin duda, está dirigida por la Providencia.

  6. jose fernando no pienses nunca esto al que le gusta ir a la eucaristia le gusta mas al menos a mi que despues de las lecturas el sacerdote diga lo que dios ponga en su corazon el Espiritu se encarga de hablar y tu de prepararte. a mi me encanta cuando voy a las monjas de clausura a la eucaristia escuchar por ejemplo a un franciscano que su homilia es muy corta pero que no hace falta sea larga habla Dios en El a traves de el a nosotros yo noto que el no es quien me habla es Jesús en cambio es verdad que hay otro franciscano que es muy larga la homilia explica muy bien la palabra se nota que se ha preparado mucho ¿pero mas que el otro? no creo lo que pasa es que me encanta la humildad que transmite el primero me imagino a francisco de asis asi ese es mi director espiritual es muy humilde muy sencillo y sera por eso que yo lloro mucho cuando lo escucho no me pasa con otros no consiste en prepararse mejor sino en vivir mas entonces sale al hablar lo que Dios quiera pero si además reunes sentimientos y cualidades como la humildad,eso sale. Cuando yo daba catequesis y clase de Religion tenia un miedo a hablar tremendo en las clases y entonces le dedicaba mas tiempo a rezar antes y despues de dar clase o catequesis me preparaba muchisimo pero hablaba con Dios mas todavia para deciorle que por favor me ayudara sentia que alguien habia estado haciendolo a traves de mi y es el el espiritu de Dios. por eso no tenemos que tener miedo los catequistas los maestro de religion somos profetas y dios dice lo que el quiere en ese momento confia siempre y me alegro que laicos se preparen contigo la homilia porque asi Dios habla a traves de ti y de ellos y enriquece mucho.A mi antes recibia una hoja que durante muchos años utilizaba era eucaristia no se si ahora continua pero ahora recibo dabar que es otra maravilla viene como 3 paginas y cada semana en casa las leo las subrayo y asi voy a escuchar la palabra más preparada me encantaria que la tuvieran muchos laicos y les gustaria trae una primera pagina preciosa una introduccion despues la palabra las 3 lecturas a continuación la exégesis , notas para la homilía oración y para trabajar en grupo unas preguntas para considerar y reflexionar en grupo cantos.yo traeria varias y las daria al grupo a cada matrimonio para que vengan con ella leida de casa y cada uno en un folio escriba algo y al leero poner en común lo de todos lo que tu dices lo estas haciendo muy bien, no tengas miedo Dios hace todo en ti como en este blog tuyo el esta en ti y nos ayudas mucho a todos los que te leemos .

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