5 peligros de Twitter


Esta red social, de mensajes breves y concisos, con sus links y con sus hahstags, reúne a más de 500 millones de usuarios por todo el mundo. Al menos en cuanto al recuento de perfiles, de lo cuales unos tendrán más movimiento que otros. El caso es que con sus 300 millones de tweets diarios (haz cuentas para saber cuántos son por minuto) tiene un poder enorme. Ya somos testigos de su capacidad para convocar, para hacer pensar, para influir políticamente, para mostrar la vida cotidiana de las personas, para colarse en las casas de la gente. Con todo, constituye una realidad creciente. No sabemos qué será dentro de diez años. Por eso, conviene pensar dónde vamos, y con qué instrumentos remamos hacia el futuro.

El jueves pasado, en una agradable conversación sobre internet y “la gente” (en general), despejábamos ciertas incógnitas. Me agradan ciertas conversaciones serias, sin instrumentalizar, que se toman el tiempo suficiente para desmarañar y reconocer en qué barco estamos metidos. Señalé entonces, y comparto ahora, cinco peligros que considero reales respecto a Twitter. Los nombrábamos como “reducciones“, ante los que el “plus” de humanidad de cada uno puede dar valor a la red. La reducción, en cualquier caso, es la tendencia.

  1. La reducción del mundo. El mundo es una realidad amplia, en la que tienen cabida personas de diferentes criterios, opciones y voces. Twitter, sin embargo, impide que estas voces discordantes surjan entre otras muchas, y se muestre la pluralidad y diversidad del mundo. Sólo hace falta ver el tipo de seguidores que cada persona tiene para saber qué está sucediendo. Además, las sugerencias van siempre en línea de reforzar este micromundo, compuesto de uniformidad o de semejanzas casi exclusivas, en un mundo necesitado de mucha inclusión y diálogo.
  2. La reducción del pensamiento. Lo de los 140 caracteres tiene su belleza. Por supuesto, creo que es muy posible decir verdades sin utilizar todos ellos. Aunque también es verdad que la mayor parte de las cosas importantes requieren matices amplios y contenidos y aclaraciones. Y estos escapan a la fragilidad del tweet. Además, se van perdiendo por ahí, en el cyberespacio sin que se les dé la suficiente importancia. Lo dicho hace unos días no entra en vigor, ni provoca reflexión en muchas ocasiones. Se pierde memoria, se potencia el titular frente a la reflexión pausada. Si en alguna ocasión te has visto involucrado en una conversación en TW sabes bien a qué me refiero.
  3. La reducción de filtros. En general en toda la red, ciertamente. Un filtro sería la misma sociedad, la misma red en su conjunto, dando importancia a unos contenidos sobre otros, a unos mensajes por encima de otros. Sin embargo, supuestos el primer y el segundo punto, la necesidad de filtros personales es fundamental. Y no se da. Se puede decir cualquier cosa, y parece que no pasa nada. Por ejemplo, hablando de cyberbulling entre adolescentes, cuya realidad es creciente como es fácilmente pensable, uno de los factores que a mi modo de ver más influyen en sus comportamientos es cómo los mismos adolescentes ven que se habla en la red de otras realidades o personas, o qué tipo de bromas se gastan. Los jóvenes, de este modo, actúan de altavoces y muestran a los mayores cuál está siendo su uso real de la red  y qué están dando a conocer a otros. Incrementado por la ausencia de personas físicas y adultas con quienes hablar, y de la soledad en su uso.
  4. La reducción de la relación. Se produce una cierta “instrumentalización” y despersonalización de las relaciones en la red. No soy de quienes piensan que la red merma, de por sí, la capacidad de relación de las personas. Sí creo, firmemente, que la modifica y transforma sus hábitos y comportamientos. Lo digo con seriedad, y con fundamento. “La red ha cambiado la forma de relacionarse.” En TW, por ejemplo, se sigue o no se sigue a criterio personal y gusto, se ve o no se ve a criterio personal y gusto, se habla o no a criterio personal y gusto, se dialoga o no a criterio personal y gusto, y así sucesivamente. Incluso la valoración personal o la estima se demuestran a criterio personal y gusto. Según los datos publicados por TW el tráfico de mensajes directos, de los que convendría restar prudentemente los virus, supera el 25%. Y la mayor parte de mensajes no son personales, sino relativos a algún contenido objetivo o referidos a otros lugares de la red. Dicho de otro modo, participar de una red pública potencia también la reducción de determinadas operaciones y diálogos a “lo privado” o particular. Por otro lado, el grado de interacción personal es bajo.
  5. La reducción de los números. El mundo no es contable. No puede serlo. las matemáticas prestan un servicio indiscutible en determinados ámbitos, pero no en todos. Ni mucho menos. Todo parecen números en TW: los más citados, se convierten en TT, porque tienen más usuarios, independientemente de su calidad o del bien o mal que provoquen, y es infrenable; lo mejor parece ser “lo más” seguido, visto, leído, RT…; se hacen números con seguidos y seguidores; los expertos miden los momentos en los que debe salir un mensaje para tener mayor impacto; etc… Existe una clara reducción numérica dentro del perfil. Es lo primero que se muestra. Cantidades, dentro del mundo del dinero además. Y algunas veces pienso que así nos va.

A cada uno de estos peligros asociábamos el jueves una necesidad de humanización en la red. Que me parece lo verdaderamente importante y lo que estará siempre por hacer, aquello ante lo que permanecer atentos. Una llamada a ampliar el mundo, conocer a otros, escuchar todo. Una llamada a la reflexión y al pensamiento profundo, al conocimiento que va más allá de la opinión personal. Una llamada de atención sobre los filtros, para no abandonarse sólo en la red, con su único pensamiento, con su único instante aquí y ahora. Una llamada a la vida en la red, por encima de los números y de las cantidades, apostando por la calidad y lo humano que podamos encontrar en ella. Sin duda alguna apuesto más por las posibilidades que por los peligros. Sin duda alguna sé que hay muchos “usuarios” que se comportan como personas sin máscaras, que brindan la oportunidad de una verdadera relación (no sólo interacción de mensajes). Y, lo mejor de todo, que el alcance de TW nos lleva a la vida misma, desde la vida misma.

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2 pensamientos en “5 peligros de Twitter

  1. Hola, os ha pasado el estar unas cuantas personas en una habitación en una sobremesa y estar todos con los teléfonos poniendo contenidos o la foto del postre y retuiteando los demás? a mi si!
    Os ha pasado estar en casa de amigos y después de la cena en vez de la música tradicional tener el Pc conectado a la tele y entre you-tube y you-tube, ponerte a ver tu propio TL y las interacciones que todos van lanzando a tuitter? a mi si! y retuitearnos… y se acabó una conversación larga y profunda porque la adicción que crea el TL hace que igual que fumar, tengas que alimentarlo cada X minutos…
    Creo que sobre todo es vanidad y ego lo que alimentamos y soledades… cuando lo que dices ves que tiene repercusión cubre ambos perfiles
    Saludos y… como yo ahora dejando este comentario aquí… en fin: el que esté libre de pecado… ya sabes 😉

  2. Pingback: 5 graves peligros de Twitter | Preguntarse y buscar

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