Estoy de vuelta, porque me he ido


Llevo tres días fuera viendo la ciudad de Madrid desde la sierra. Desde mi ventana se podía ver. Y si no era así, me la imaginaba. Ver de lejos las cosas, ayuda. De hecho, algo pasa cuando los jóvenes salen de su casa y no quieren volver a ella. O algo pasa, y muy serio, cuando el esposo se va y siente que no puede estar sin su mujer. O algo pasa, verdaderamente importante, cuando te dan la oportunidad de estar fuera, mirar desde fuera, comentar desde fuera, escribir y hablar desde fuera, incluso decidir desde fuera, y no quieres, y coges las maletas y te vuelves sabiendo que todo esto es mucho más complicado que verlo desde las montañas. Creo que Dios tuvo igualmente la oportunidad de mirar desde siempre desde el cielo, y he descubierto que existe algo maravilloso en no querer quedarse allí, sino en compartir y encarnar, en vivir desde dentro.

He vuelto, porque tocaba. Pero he vuelto queriendo volver. Algo que quizá no pueden decir todos. He vuelto porque se cumplía el plazo de mi estancia. Pero he vuelto deseando estar aquí, y no en otro sitio, creyendo que es aquí, y no en otro sitio donde estoy bien, y donde debo estar. En otro lugar encontraría mayor comodidad, sosiego y calma, incluso escucha y atención, cuidados y bondades. Y, sin embargo, con su cruz de cada día es aquí donde debo caminar. Y se me ocurre que hay tres palabras, en absoluto pequeñas, que significan esta decisión:

  1. La locura. Creo que hay que estar loco para querer vivir en las ciudades modernas. Les tengo mucho aprecio, y me considero urbanita, pese a su crueldad y maldad casi intrínseca. La ciudad provoca muchos desastres en la vida de la gente, y según vivimos en la ciudad moderna es de locos. Ir y venir es una pérdida de tiempo increíble. A cambio tenemos multitud de ofertas de todo tipo, y la posibilidad de encontrarnos con gente increíble. Cosa que no pasa todos los días, aunque deben pulular por ahí. La locura consiste en desear vivir contracorriente, en el mundo que te empuja unidireccionalmente a cada paso. Todo va en la misma línea, todo va en el mismo sentido. Y salir de él cuesta la locura, al menos así considerada por otros, de seguir creyendo que otro mundo es posible. En la ciudad, además, todo el mundo cree saber más que en el campo, aunque se han olvidado de vivir y disfrutar del tiempo.
  2. La misión. Aquí está mi misión. Sin misión, no sin trabajo, sería un desgraciado. Lo digo de corazón. Creer que tengo una vida para disfrutarla para mí mismo, sin nada más, me haría un desgraciado día a día. Creer que no tengo nada que aportar, o negarme a ello, me haría vivir como un desgraciado. No hablo de trabajar, sino del sentido que a todo le reporta saber que estás en el mundo para algo, o mejor dicho, para Alguien. Yo al menos ya he descubierto esto, y quiero seguir creyendo en ello, sin mirar para otro lado. No sé bien para qué, la verdad. Y aquí está el misterio. Mi trabajo de cada día es una cosa, creer que tengo una misión es otra, de otro orden diferente, mucho más potente y firme. El trabajo lo da el horario, y la tarea. La misión viene dada en la apertura al misterio, y en prestar atención a la vida. Y aquí, en esta ciudad, hay vida en abundancia. Por algo será.
  3. El amor. Y sobre esto no tendría que decir mucho más. Porque el amor lo es verdaderamente todo. Y saber que se ama la vida cotidiana, la de cada día, encerrada en sus rutinas y personas, no tiene precio ni valor. Pero eso sólo lo saben los que lo tienen. Los que se van sin amar lo que llevan entre manos y tienen, sólo huyen. Los que se van amando, se sacrifican. Y en el regreso está la prenda de vida que tantos andan buscando. Cuando te vas de este modo, volver siempre es un lujo, un tesoro, una renovación que sirve para lo eterno y que señala lo más bello y sublime que se puede alcanzar.

Mañana será jueves. Y los jueves nunca son fáciles. Piden mucho, a cambio de poco. Pero es aquí donde debo estar, aunque siempre mejor que como he estado hasta el momento. #siempreperegrinos

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5 pensamientos en “Estoy de vuelta, porque me he ido

  1. Como di es que mañana es jueves y que los jueves no son fáciles para usted y para mi también, pues este dia vienen mis hermanos a comer y yo hago la comida y usted dice que no dejan nada pues a mí me dejan el gusto de la reunión

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