Velo tu sueño


Es una expresión, nada más, de complicidad con alguien. Que a mí personalmente me ayuda a tomar conciencia de la importancia del sueño nocturno, del descanso, y de cómo también allí se piensa, se da vueltas a las cosas, se reposa lo vivido, surgen desos y necesidades. Lo sepamos o no, al día siguiente también estarán presentes. Se alcanza mucha paz, o se libran grandes combates. Da igual la edad que se tenga. Por eso es tan importante irse a descansar centrados en lo importante, con el corazón lleno de vida y reconciliado. Por eso el Evangelio nos previene para no irnos a descansar con cosas contra los hermanos, ni contra Dios. Porque el sueño trabaja el corazón y la vida con lo que hay. No añade, quizá. Pero sí que trabaja. De eso puede tener experiencia cualquier persona sensata que se conozca un poco.

Por mi parte no desearía que ninguno se sintiera abandonado por mí en esos momentos. Por eso les digo, al terminar el día, que velo su sueño. No puedo hacer mucho más. Y lo que hago creo que no es poco.

Cuando yo le digo a esta persona en concreto que velo su sueño, se lo digo con inmenso amor. Y pongo su vida en manos de Dios con una sencilla oración, o con una oración más intensa dependiendo de los días. Lo hago así porque creo que Dios también se hace el encontradizo con el hombre que sueña. Si Dios no construye la casa, en vano se cansan los albañiles. Si Dios no vela la ciudad, en vano vigilan los centinelas. Dios lo da a sus amigos mientras duermen. Y por mis amigos suelo rezar, mientras ellos duermen. Me alegra entonces saber que están en manos de Dios como en pocos momentos de su vida. Y así una noche y otra noche.

No pocas noches rezo también por mis hermanos de comunidad. Que se van a la cama siempre antes que yo. Como algunos roncan, parece que me dicen “aquí estoy”. Y así les hago presentes. No me molesta. Rezo por ellos. A la mañana siguiente sé que Dios les bendecirá. Porque Dios es bueno con ellos.

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8 pensamientos en “Velo tu sueño

  1. que lindo! De noche me gusta nombrar a mis amigos en oración, y también es un regalo saber que hay alguien rezando por mí, poniéndome con cariño delante de Dios. Saberme “rezada” por otros muchas veces ha sido un regalo de paz cuando por mí misma no tenía fuerza para pedir o me costaba rezar…
    “Dios lo da a sus amigos mientras duermen”: nunca me había detenido en esta parte. Hay días en que confiar se hace más complicado, en esos días debería recordar esto. Me voy a descansar con el corazón dispuesto a “reposar lo vivido”. Gracias por esta entrada.

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