No sé, será intuición


Llego a casa, después de un día interminable, y nada más atravesar la puerta me encuentro con un whatsapp en el que alguien quiere compartir algo. Me pide cinco minutos de mi tiempo. Sencillos, y sin más. De los típicos cinco minutos de los que todos disponemos. Me lanzo a responder, aún sabiendo que en media hora me queda el último encuentro del día.

Así que, prefiero llamar por teléfono, y conversar; siempre más directo y más rápido, pensamos. Y a la primera de cambio me dice que se está cuestionando vocacionalmente. A lo que yo, para mis adentros me pregunto: “¿Cuál es la conversación de cinco minutos? Ninguna. Esto no se trata en cinco minutos. Sin embargo, ha sido providencial la espontaneidad en la respuesta. ¿Intución? En absoluto. Ni lo imaginaba, aunque siempre supuse que este momento llegaría. No hoy, evidentemente.” El tiempo que hemos hablado, exactamente el triple de lo demandado inicialmente; ha dado mucho juego, de todo un poco.

Todo esto se ha despertado por una intución. Ya estaba presente -latente viene de latiendo, es decir, moviéndose y dando vida-, ya estaba en germen. Las preguntas grandes, por otro lado, nunca abandonan. Así que, una vez sobre el tapete del corazón y de la vida, toca jugar la mano hasta el final. Todo se ha despertado gracias a la intuición de otra persona, que le pasó un video por una red social después de una jornada llena de acontecimientos. Cuando esta persona le preguntó que por qué le pasaba este video, no encontró el silencio o la callada por respuesta, sino una admirable contestación: “No sé, fue intuición.” No se conocían demasiado, aunque algo debió notar. Ella, o quien fuera que le movió a semejante atrevimiento.

  1. Las intuiciones es lo que tienen. Que nacen de la ignorancia, en parte, y del conocimiento, en parte. Sin mediaciones aparentes, sin saberse explicar, sin poder dar razón de lo que surge y parece más que evidente. Hay quien dijo que, en los grados del conocimiento, todo aquello que era intución era propio de los dioses.
  2. La intución tiene mucho de arriesgado. Porque te toca fiarte, y confiar. Volvemos a lo de antes, en el tiempo de las seguridades y de las claridades existenciales, donde queremos por todos los medios tener las cosas atrapadas, la intución resulta incómoda y desbarata bastante la vida de la gente. La final del viaje, la intución se transforma en pregunta que libera, porque o bien te fías o bien no te fías. Hay que tomar una decisión sin excesivos apoyos ni sustentos. ¿En base a qué? A lo que siento, o mejor dicho, a lo que conozco sin saber bien cómo.
  3. Lo de intuir no está reservado a nadie. Aunque hay personas más despiertas, o más educadas en el saber ver sin mirar, saber escuchar sin oír. Con quienes, por otro lado, resulta admirable poder convivir cotidianamente. Tienen un sexto sentido, huelen el peligro, adelantan y rastrean el futuro de forma fabulosa. ¿Cómo y por qué sucede esto? ¡Ni idea! Y si les preguntas, te dirán lo mismo: “No sé, será intución.”

Me pregunto qué ocurriría si comparto brevemente con personas algún video, algún post, alguna imagen que creo que les vendría bien. Y pienso en personas concretas, al igual que un alumno ha compartido conmigo en Twitter hoy un video que pensaba que me vendría bien ver, y ha acertado. La intución no está reservada a las mujeres, ni a unos pocos, sino a los despiertos, y es propia de los valientes llevarla adelante, dejarse llevar, y dar la cara por ella. Me pregunto, después de todo lo sucedido, qué ocurrirá si le digo un par de cosas bien dichas a un par de personas bien majas que intuyo que están esperando algo de mí, o si salgo del anonimato ante otras que me miran con recelo y me acerco a ellas, porque intuyo que la distancia no hace bien a ninguno de los dos. O si por el contrario, la intuición, esa admirable capacidad venida del corazón y de la cabeza al mismo tiempo, me lleva a tomar una decisión en favor de otros. ¿Qué ocurrirá? ¿Demasiada libertad? ¿Demasiado desparpajo? ¿Excesiva inconsciencia? ¿Excesivo atrevimiento? ¿Qué ocurrirá si, además de darse cuenta otros y sentirlo otros, también soy yo el que lo percibe? ¿Qué ocurrirá cuando lo diga, cuando otros quizá se hayan dado cuenta mucho antes que yo?

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3 pensamientos en “No sé, será intuición

  1. Pingback: Será intuición | Preguntarse y buscar

  2. Quizá esté muy equivocada pero creo que un cuestionamiento vocacional requiere una larga maduración en la oración pero bendita sea la intuición de ea persona que le acercó el video que le despertó esa inquietud.Creo no equivocarme si pienso que es Dios usando a los hombres como instrumentos para contruir el Reino,y por qué no? para llamar a sus elegidos? Rescato sus palabras: “La intuición tiene mucho de arriesgado y no está reservada a nadie”. Excelente artículo. Gracias.

  3. Hum. Es curioso. Yo suelo pecar justo de lo contrario: de demasiado atrevida. Pero normalmente la otra persona, aunque yo haya errado el tiro, suele apreciar el valor que supone el acercamiento, el riesgo que has corrido. Se siente apreciada, aunque en ese momento no desee una amistad o una conversación. Se vuelve atrás y, por lo general, si se ha sido limpio y sincero, no pasa nada (vale, pica un poquito, pero nada más). Pero bueno, es solo un punto de vista.

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