El valor del testimonio (parte 2)


Ayer prometí segunda parte, al menos, anunciando que el post anterior era la primera. Y voy a ello.

¡Hay que tener valor para dar testimonio! ¡Qué duda cabe! Pero sobre todo hay que tener vida. Nadie puede dar testimonio creíble de algo si no lo vive. Esta es la cuestión por la que tanto interesa hoy el testimonio: quien testifica lo hace desde su propia vida. Si fueran palabras, sin más, creo que no lo llamaríamos testimonio. O mejor dicho, lo que se valora hoy es lo que va más allá de las palabras, o no se queda en ellas, o no son solo palabras.

Por otro lado, sin embargo, se corre el peligro de anunciarse a sí mismo, y de anunciar lo que se vive. Y, sintiéndolo mucho, esto no es así. Ni puede serlo. Si lo piensas sólo un momento, se trata precisamente de lo contrario, de mostrar algo más grande que yo mismo, mejor que yo mismo. Y salir del yoísmo, de los egocentrismos y de las lagunas que, inevitablemente tiene nuestra vida. Para esto sí hace falta valor, porque la pregunta será siempre: “¿Y tú qué?” Y tendrás que decir lo de siempre: “Precisamente no quiero que me miréis a mí, sino a Otro.” El valor, por tanto, no está en la transparencia sino en la capacidad de referencia, en la capacidad de transcendencia, en la capacidad de cuestionar y de dar pie a otras posibilidades.

Comprendo, por tanto que, se dan al mismo tiempo en la persona dos realidades que generan mucha tensión: (1) Querer vivir, con pasión y con entereza, su propia vida centrado en lo que ha descubierto, en lo que va descubriendo; es decir, con la tensión que genera en él buscando su unión y unidad (2) Darlo a conocer sabiendo que no se identifica consigo mismo, ni que él lo es todo; con la humilidad suficiente como para estar delante de los demás, no en la meta y con todo logrado y perfecto, sino igualmente en camino.

Nada he dicho, y soy consciente de ello, de las formas con las que damos testimonio. Pero estoy firmemente persuadido de que la mejor de todas, sin lugar a dudas, es habitar el mundo en gerundio: caminando, viviendo, creyendo, deseando, aspirando, sufriendo, entregando, compartiendo… Mostrar una identidad que, siendo clara y directa, no quede cerrada sobre sí misma, por tanto, como si esto fuera todo lo que hay, abiertos a la duda y a la pregunta, a la confianza que da seguridad y que sabe apoyarse fuera de sí mismo, a la certeza que no proviene en exclusiva de uno sino que ha sido discernida.

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4 pensamientos en “El valor del testimonio (parte 2)

  1. Muy de acuerdo con sus palabras padre. Nadie es dueño de la verdad y vamos en camino, como usted dice, en gerundio, caminando, sufriendo, compartiendo…Nos basamos en la VERDAD pero estamos abiertos a escuchar a los demás porque también nosotros dudamos a veces sobre ciertos temas y siempre habrá alguien que nos pueda ayudar. No nos ponemos como ejemplo con palabras. Las palabras pueden no ser escuchadas, el ejemplo arrastra, pero, no olvidemos que no somos súper héroes y podemos equivocarnos. Tenemos las mejores intenciones. Demos la cara, salgamos del anonimato y asumamos las consecuencias con humildad, sabiendo que también cometeremos errores. Por eso es muy importante reflexionar al final del día qué hemos hecho y cómo y rectificar lo que se deba; y si hemos lastimado a alguien, sin querer obviamente, tener la valentía de pedirle disculpas. Eso es ser coherente y dar testimonio. Creo que el mejor.

  2. Pingback: El valor del testimonio | Preguntarse y buscar

  3. yo hace tiempo procuro dar testimonio prefiero hacerlo aunque no guste a todos aunque me sienta incomprendida muchas veces y criticada por hacerlo porque asi soy yo misma creo que deberiamos hacerlo mucha gente se que te expones a muchas críticas pero veo más que esto ayuda a los demás mucho a abrirse a perder el miedo a hablar de lo que uno vive cree piensa pero echo de menos en la eucaristía a veces siento ganas de participar después de la homilía del sacerdote sería muy enriquecedor que pudieramos participar para enriquecer la comunidad cuando esto se hace sientes de otra manera hace tiempo que no vivo esto y lo echo de menos y me encantaria que no terminara la eucaristia sin dar testimonio pero los seglares tendríamos que participar más nos conformamos con dejar al sacerdote solo porque no proponerselo yo creo que seria bonito. Cuando bautizamos a mi hija en granada en una capillita del colegio Escolapios yo daba religión y catequesis y en donde celebraba la eucaristia un escolapio viejecito que quise mucho el padre Rogelio yo le acompañaba todos los días a celebrar la eucaristía recuerdo lo bonito que fué el bautismo de mi hija yo hacia un diario para que mi hija el dia de mañana supiera todo lo más posible de como fué su infancia a los 33 años y con dos hijos de 5 y 1 añito me lo ha pedido y lo está leyendo ahora y conté en ese diario a mi hija su bautismo, recuerdo que yo hice la homilía y la leí con una ilusión tan grande, nos preparamos como padres en un grupo de confirmación años antes como catequistas y nació una comunidad seglar escolapia,yo acaba de venir de un encuentro de experiencia de Dios alli en mahadahonda con el padre Ignacio Larrañaga, se acercaba Pentecostés y la bautizamos ese día, llevé a mi hija con 4 años a un bautismo y le expliqué paso por paso lo que significaba todo lo que allí acontecía, ella eligió las canciones para hacerse Hija de Dios, sus padrinos los eligió ella, catequistas que estaban con nosotros en el colegio preparando chicos para confirmarse y la bautizamos con una Eucaristía preciosa porque la estuvimos preparando a nuestra hija para ese día convirtiendonos esos cuatro años antes nosotros sus padres. La bautizamos por inmersión como hacían los primeros cristianos, pero desde que nació ella ,su padre y yonos dedicamos a transmitirle la fe nuestra recuerdo después del bautismo continuar preocupandonos de ella y fui su catequista de primera comunión durante dos años.Lo más bonito fué en Almería nos fuimos al obispado a preguntar donde a que pueblecito haría falta ir para ayudar en la evangelización de niños y jóvenes para ayudar a un párroco que lo necesitase y estuvimos en un pueblo de colonización agraria del Irida ayudando a un sacerdote que tenía que atender muchos pueblos y muchas clases de Religión y catequesis. Allí en casa en una habitación pusimos una capilla y tuvimos al Señor en casa alli hacíamos oración todos los días antes de ir y después de dar clase y catequesis y por la noche a mis hijos les enseñaba a hablar con Dios allí bautizamos a mi hijo el domingo de Resurrección con un año porque queríamos escojer ese día especial para hacerlo Hijo de Dios.Nuestros hijos se criaron con los niños del pueblo nuestra casa estaba abierta a todos los niños del pueblo yo daba la comunión en una eucaristia de niños le ayudaba al sacerdote y estaba en la escuela de catequistas, hacía convivencias vocacionales con un pueblo cercano donde había unas religiosas que llevaban una guardería en el pueblo y en la campaña contra el hambre en casa durante tres días haciamos con un solo cacharro y un fuego bizcochos para vender en el mercadillo del pueblo en tres días haciamos 15 bizcochos y al segundo año mandé a los niños a pedir por todo el pueblo los ingredientes para hacer los bizcochos y una vecina que sabía hacer trabajos manuales nos reuniamos en su casa para que los niños hicieran estos trabajos para vender en el mercadillo manos unidas nos mandaban los carteles poníamos unas mesas al aire libre el domingo de la campaña contra el hambre y lo que se sacaba se enviaba a manos unidas también el sabado venian de Almeria tres personas de la Renovación Carismática Católica y durante un año estuvimos reuniéndonos para hacer oracion de alabanza y cantar a Dios dando gracias y haciendo peticiones. A los cuatro años tuvimos que dejar el pueblo para ir a vivir a otro enfermamos pero ya estamos curados y la alegría mayor es que cuando volvíamos de visita los niños que mi marido daba clase y yo también religión y catequesis eran los nuevos catequistas con guitarras incluidas del pueblo y ellos continuaron la labor emprendida por El ESPIRITU SANTO DE DIOS que fué el que hizo todo. Los Escolapios de la Viceprovincia de Andalucía en una Eucaristia después de haber estado con ellos participando de sus reuniones, ejercicios Espirituales durante 20 años nos enviaron a donde El Señor quiso que fuéramos.Cuando nos conocimos fué en una convivencia de Cristianismo y Andalucismo y me vine de Canarias por un hermano Escolapio sacerdote a conocer una comunidad de seglares escolapios estuve viviendo casada con un sacerdote, mi marido(que nos casó Enrique Iniesta Escolapio (ya fallecido) y mi hermano en la capilla del colegio de Escolapios donde tuvimos la convivencia donde nos conocimos, vivimos en comunidad durante cinco años yo casada y mi marido se habia venido de Madrid con Enrique muchos años antes, teníamos todo en común viviamos como los primeros cristianos teniamos una librería y nos dedicamos yo era maestra y estaba con más tiempo libre a difundir la cultura andaluza y haciamos ferias libreras por los pueblos 150 pueblos llenamos esos años las bibliotecas de colegios de Andalucia y Enrique llevaba la libreria con mi marido y yo y todos los chicos estudiaban carrera y echaban una mano en la libreria era una cooperativa y lo que ganabámos era poco pero suficiente para vivir en pobreza evangélica. Enrique estaba de Parróco en la carretera de su eminencia un barrio muy pobre entonces y yo baba catequesis de primera comunión en dos parroquias además de llevar la libreria dedicada más tiempo mientras los chicos estudiaban y mi marido repetía curso porque había estado trabajando y estudiando el año anterior.Teníamos caja común todo era de todos eran dos pisos que se comunicaban y en uno teniamos el matrimonio nuestra habitación y la oficina de la librería en el otro piso estaban la capilla, el sacerdote y los chicos. Fué una experiencia muy bonita, allí al año de casarnos nació nuestra hija, hasta que tuvo dos años vivimos en la comunidad al irnos a Granada los Escolapios nos ofrecieron vivir en el colegio pero al final alquilamos un piso cerca del colegio y estabamos todo el dia en el por las tardes dabamos catequesis de confirmacion y de este grupo nació la comunidad seglar san jose de calasanz yo daba clases de Religión sin cobrar cuatro años y estaba en la pastoral del colegio y llevabamos una escuela de padres una calasancia y yo.Los domingos pasabamos el dia con la comunidad de los futuros sacerdotes Escolapios.

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