Manipulaciones lamentables


Después de leer la noticia del asalto al colegio Salesiano de Mérida, y de ver el video de Youtube, me encuentro consternado. ¿Cómo hemos podido llegar, en nombre incluso de la democracia y del estado de derecho, a una situación como ésta? ¿Qué mundo le estamos dejando a los jóvenes, y qué jóvenes estamos dejando a qué mundo?

Mientras una institución educativa mantiene sus puertas abiertas, y continúa su labor, se ve interrumpida y zarandeada por unos muchachos -no tiene otro nombre- que portan banderas, que lanzan consignas, que se aplauden entre ellos, que agreden verbalmente a otros, que causan destrozos, que en lugar de palabra tienen silbatos -qué iluminadora sustitución de nuestra vuelta a la selva-, que eliminan la libertad de los demás y les impiden su desarrollo, tanto personal como el de su trabajo, que piden incluso la muerte de otros. ¡Qué barbaridad! ¡Qué escándalo! ¡Qué perversión! A esta generación se le ha olvidado la barbarie nazi, no conoce el horror del totalitarismo, ni ha olido nunca el sufrimiento de la guerra, porque en las pantallas y los libros, en los panfletos y en la web parace que no se puede llegar a ver todo lo que hay detrás de lo inhumano. O se les ha olvidado, o no se lo hemos contado todo. Los Derechos Humanos fueron la respuesta, escrita en mínimos de lo humano además, y no de máximos inalcanzbles, ante el mal más extremo, conocido en la Segunda Guerra Mundial. Una promesa que nos hicimos a nosotros mismos. Los Derechos Humanos, que según parece todos enseñamos en las aulas, no tienen nada que ver con esto. ¡Ni de lejos! Es más, esto es su opuesto más salvaje y bárbaro, su negación más radical y absoluta. Jóvenes que, sin saber por qué ni cómo, han sido manipulados y cegados para cantar y vitorear a la sinrazón y a la nada, protestar ilegítimante violentando a otros, amedrentando y coaccionando. ¿Qué jóvenes hemos creado para este mundo? No sé si ven mucha televisión o no, que supongo que ahora lo hacen a través de internet, pero lo que está claro es que se han fijado en lo peor de los adultos. En los adultos y las noticias sí que se han fijado y han aprendido, pero lo peor, no lo mejor. Lo peor de lo peor.

Al mismo tiempo que algunos grupos y sectores se autoproclaman y constituyen a sí mismos como defensores, los únicos abanderados posibles de la democracia, del diálogo, de la paz y del bienestar, esos grupos adoptan posturas extremas de exclusión de otros. Es curioso, pero así es en democracia. Los únicos que llevan razón, excluyen la razón, y la niegan en los demás. Los únicos que dicen y poseen la verdad excluyen radicalmente a otros, sin darles ni siquiera la palabra porque no serán escuchados jamás a ciencia cierta. Los únicos se revuelven sobre sí mismos queriendo quedarse solos, y proclaman que los demás son idiotas, ignorantes, estúpidos, incapaces de gobernarse a sí mismos. Los únicos creen que todo son fantasmas de manipulación y de ocultación. Porque quieren quedarse con todo, quieren tener la razón siempre sin dialogar en nada ni con nadie. En democracia, los únicos son un problema serio. Y lo estamos viendo entre nuestros gobernantes incluso. No en el gobierno sin más, también en lo que nos muestran los periódios y las noticias de los políticos. Que no es todo, pero sí la verdad que el pueblo creerá.

Porque en democracia o se considera a todos, se incluye a todos, y se decide entre todos (aunque sea por medio de un voto), y se acepta la decisión de la mayoría, o hemos quebrado y roto el sistema de gobierno que nos une. Y sólo queda entonces la falta de valores, la falta de coherencia, la falta de sentido y de confianza en nosotros mismos. Así sucede, para mi escándalo, entre estos jóvenes, cuya capacidad de decisión democrática viene regulada en la Constitución, para bien de todos, y que pese a considerar que son menores portan banderas de partidos, de realidades para ellos desconocidas, de símbolos que han provocado mucho dolor en el mundo, y que todavía lo provocan. Pero ellos, alegremente y como si no pasase nada, escudados en una masa, y como toda masa peligrosa y amorfa, no cantan a la razón y defienden los derechos, sino que sus palabras son consignas, gritos e insultos. Así, a mi entender, no vamos a ningún sitio. Y me pregunto, nuevamente, qué hemos hecho con ellos para educarlos de este modo, qué le hemos dado a pesar de tanto valor y de tanta charla y de tanto trabajo en clase y de tanto diálogo, para que ellos se comporten de ese modo. ¿En manos de quiénes han estado para recibir tanta ideología, aun siendo incapaces, porque lo son todavía a esas edades, de descubrir el verdadero alcance de sus palabras? ¿En lugar de hablar con ellos, de dialogar apaciblemente, hemos considerado acaso que lo mejor es que se posicionen en su vida detrás del pensamiento de otros? ¿En qué hemos dejado el Sapere aude! de Kant, o para qué el inicio de Los trabajos y los días de Hesíodo? ¿Les hemos vertido, como si fuera una batería de afirmaciones que creer a pie juntillas aquello, todo aquello, que nunca podrán dialogar consigo mismos? ¡Qué razón tiene Sócrates al considerar que toda escucha de los pretendidos sabios de nuestro mundo, que van con su palabra por delante buscando dinero por detrás, es un riesgo para el alma!

Me preocupa mucho. No puede ser de otro modo. No tanto por ser uno de los que, según sus gritos, debería ser quemado. No porque me afecte a mí, sino porque toca todo nuestro sistema democrático, que sin ser el mejor es el que tenemos, y por ver que los que vienen detrás no quieren defender la casa, ni mejorarla, sino arremeter contra sus paredes para destruirla. Así será el caos, la destrucción, la crisis. Así llegaremos a la nada. Y la nada me da miedo. La nada pretendida y buscada detrás de las banderas, las banderas de nuestros abuelos ya viejos. Una verdadera vergüenza, un verdadero escándalo. Lo de la crisis, siendo gravísima, me preocupa menos que esto. El otro día dos policías agredidos cuando iban a realizar una detención; agredidos por una masa irracional, bruta. Hoy esto, mañana aquello. Me preocupa más que la crisis, porque con una generación sólida la crisis, con su terrible impacto y destrucción, puede sobrellevarse. Se puede generar incluso un mundo mejor y más justo, donde haya mayor solidaridad, mayor conciencia, mayor reconocimiento de unos por otros. Porque la crisis, ante una generación sólida, no tiene nada que hacer. Pero me preocupa ver que le estamos dejando un mundo en crisis a unos jóvenes también en crisis, vacíos de algo que no sean ellos mismos, desprovistos de pensamien, inundados de lo que no son. ¿Qué jóvenes estamos dejando a qué mundo?

Por último, reconocer que esto no es, ni de lejos, todo. Y que quienes pretendan hacer de esto algo que general, algo exportable, se equivocan. La razón y la democracia, la justicia y la fe no han sido vencidas. Quizá la esperanza esté herida, la solidaridad también. Quizá estemos lamentando tiempos pasados, sin poder recuperarlos para mejorarlos, como los alumnos al final del trimestre ante un examen. Pero estamos aquí. Y estoy convencido de que la mayoría de los jóvenes de nuestro país, con su esfuerzo y trabajo, con su sentido común y el sentido de la justicia no apoya, sino que se horroriza y escandaliza al ver a otros compañeros y contemporáneos bajo el signo de la manipulación. ¿Quién andará detrás, ésta es la gran pregunta?

Algunos vendrán ahora a decir que la noticia y los hechos están manipulados, para querer defender a estos jóvenes, pero todos sabemos que no es así. Son los jóvenes, no las noticias, los que están verdaderamente manipulados. Y me da pena, mucha pena. Y me provoca horror y espanto. Y sigo creyendo en la educación, en los jóvenes (por supuesto!) y en su capacidad de diálogo y escucha (por supuesto!), y en la humanidad, y en nuestro mundo. Pese a lo heridos que estén, pese a lo mal que vaya el mundo.

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15 pensamientos en “Manipulaciones lamentables

  1. Una reflexión de lo más acertada. Me ha encantado. Pena de qué algunos especímenes no se acerquen ni a la suela de estos pensamientos.

    • Un abrazo, Javier. Muchas gracias por tu comentario.
      Sigo creyendo en los jóvenes, no ciegamente sino porque veo lo que veo, y en la sociedad, no absurdamente sino con esperanza fuerte. Esto no puede ser todo, ni debemos dejar que domine todo.
      Cuánto me alegra tu comentario y tu reacción.

  2. En la Delegación del Gobierno de Extremadura no hay ninguna constancia de los hechos que aquí se exponen. Tampoco las imágenes del video resultan evidencia de los mismos. Hasta ahora, y dado que creo tener basrtante más información que el manipulador de turno. todo lo que este sujeto ha escupido es falso y resulta ser una burda mentira que, como es lógico, tiene muy poco recorrido y solo se creen ciertas gentes de buena fe y poca información.

  3. El director del centro puede decir lo que quiera, pero ciertas afirmaciones deben estar respaldadas con pruebas que hasta ahora no se han mostrado. La versión oficial de los hechos no se corresponde con lo narrado y, esto si que resulta ser sospechosamente antidemocrático. De todas formas, lo único que pretendía era aclarar que la verdad que oficialmente nos consta no tiene nada que ver con ese relato. Un cordial saludo, y aunque disienta en algunas cosas, me gusta tu blog.

    • Entonces, el video es de… ?
      Entonces, la dirección del centro lo que dice también es…?
      Entonces, este texto ha sido redactado por un alumno…?

      ¿Todo son mentiras?
      No puede ser verdad.

      Comparto que los medios manipulan, engañan y amordazan no pocas veces la verdad. Ojalá que lo sintiéramos siempre, y que siempre buscásemos rascar un poco más.

      Los salesianos han lanzado un comunicado. En el que se dicen otras cosas.

    • ¿Y si, lo primero de todo, empiezo respondiéndote diciendo también lo de “buf, viendo de qué palo viene este…”?
      He leído la noticia que posteas, Jorge. No me voy a meter a opinar ni a disertar sobre la verdad, la mentira, la manipulación, etc. Lo único que puedo apreciar son los detalles de este vídeo, detalles como que se ve gente entrando en un colegio (así que no entiendo muy bien eso que dice la noticia de que se quedaron fuera del recinto y no accedieron al centro) y o detalles como el par de gritos de “hijos de puta” que se escuchan claramente en el vídeo. Sinceramente, ya con eso, sólo con eso, los manifestantes pierden toda mi credibilidad y respeto (ojo, credibilidad que, aunque perdida, no significa que se la ceda a la COPE, a El Mundo u otros medios).
      ¿Hijos de puta de qué? ¿Por qué? ¿A quién? Lo siento, la otra parte no me convence, pero esta tampoco.

  4. ¿Es que ya tampoco valen las imágenes para conocer lo que ha pasado? lo que veo es un grupo de alumnos (aunque algunos parecen bastante talluditos para serlo) en huelga que entran en algunas aulas donde otros alumnos estan dando clase y SE LO IMPIDEN. ¿La democracia no consiste en respetar la OPCIÓN LIBRE de los demás aunque no coincida con la nuestra?.
    Por cierto, hay que confunde INFORMACIÓN con DEFORMACIÓN. Tampoco entiendo lo de portar banderas con clara referencia a determinadas ideologías políticas en una huelga, supuestamente, por la educación.
    Como decía Machado, la verdad es lo que es y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.

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