Otros peligros -sobre los que no se habla mucho- de las redes sociales


A mí este mundillo de internet me parece tremendamente limitado y tremendamente positivo para la humanidad. Como siempre, cargando con peligros y dificultades. Pero no creo que haya que exagerar. Es como si se hubiese agotado el material del que hablar a tantos pesimistas como andan por el mundo, y ahora volcasen sus insidias sobre la red.

Dentro de los peligros, no escritos habitualmente, se encuentran, por ejemplo:

  1. Saber más de tus amigos y conocidos. El peligro está en reconocer que a lo mejor no los conocías tanto como creías, o no habláis habitualmente de lo que os importa, o que os déis cuenta de que tenéis más en común de lo que pensábais, o  que estéis demasiado tiempo juntos. Juzga tú mismo. Aprende a mirar, y leer lo que los otros ponen, más allá de lo superficial. Con los amigos, normalmente existen claves comunes que te ayudarán a interpretar correctamente y leer entre líneas. Si no puedes, a lo mejor… Pero tú mismo.
  2. Obsesionarte con determinadas cosas, incluso contigo mismo. Que ya hay que ser retorcidos. Pero sí, algunos comienzan a obsesionarse con determinados temas a través de la web, de forma que su mundillo comienza a centrarse en torno a algo demasiado positivo como compartir, vivir y reflexionar. Es verdad que toda obsesión, como tal es dañina. Vaya por delante, que no quiero hablar sin cuidar un poco las palabras. Me refería a que el peligro es que descubras en la red lo más importante del mundo y alguna de tus pasiones, y las compartas una y otra vez, y conozcas gente a la que también le apasione, y creéis algo juntos, y saquéis algo adelante, y todas esas cosas… ¡Peligroso! ¡Alarma!
  3. Leer y pensar fuera de los canales ordinarios e institucionalizados. Claro, porque ahora existe el peligro de que sepas más de lo que la gente quiere que sepas. Me da igual el color del que te pintes la cara. Aquí hay material para todos los gustos, y con un poco de sentido común y lectura crítica de la realidad (no cansina ni derrotista, sino pesimista) se escapa fácilmente de la masa y del pensamiento único. ¡Qué peligro tiene esto de internet! Empiezo a entender por qué entonces algunos estados están tan preocupados por el fenómeno de las redes sociales.
  4. Enzarzarte en un diálogo o discusión sin límite. Digo, sin límite. Porque o bien no convences con tus palabras y hace falta tirar de experiencia, o bien reconoces que tus argumentos y razones son muy pobres. O bien te encuentras limitado para expresar lo que vives, o sin palabras porque es demasiado grande. ¡Qué mal te encuentras en esos casos, la verdad! Pero también puede ser que, más allá de la discusión entables un diálogo por mensajes que dure semanas. ¡Me ha pasado! Sobre temas interesantes, de los que no sabes todo, en los que hay que profundizar, que te ponen a la escucha de otras personas. ¡Qué peligro tiene esto! ¡Escuchar!
  5. Encontrar personas diferentes. Pese a lo que muchos defienden sobre la red, que se trata de crear micromundos, abogo más bien por lo contrario, por una red absolutamente plural donde puedes toparte con todos y con casi de todo. Hay cosas que no quiero ver, ni quiero saber. Pero sigo a personas decididamente ateas, combatibas incluso, a la par que escucho con atención a creyentes y cristianos que me merecen toda la confianza del mundo. Tan pronto estoy dialogando con alguien mayor como con una persona joven, como con un enfermo como con alguien en búsqueda vocacional. Aquí el reto está en no cerrar. Tarea que, dicho sea de paso, no depende sólo de uno. En parte es responsabilidad de los demás. La culpa entonces no la tiene la red, sino los usuarios y sus costumbres, lo que aprendan o desaprendan en ellas. Si el mundo en el que nos movemos es limitado y muy finito, aquí podemos ampliar horizontes hasta el no va más.
  6. Aprender a escribir y pensar, renovando categorías también es un gran peligro. ¡De los grandes! Hay quienes en la web consumen y consumen, música y videos y entradas, y quienes crean y piensan y proponen y apoyan proyectos y mucho más. No sé, en el fondo los riesgos que cada uno quiere asumir están a su disposición. Y aquí, en las redes sociales y en los blogs, hay muchos peligros en ese sentido. Porque lanzas una frase al mundo, y al final te quedas pensando tú mismo en esos 140 caracteres, que después te ayudarán a decidir algo en tu vida concreta, o reflejarán por otra parte una experiencia honda o superficial en tu vida. Lo del calado de las cosas, amigo mío, lo decides tú. Pero cuanto más intensas, más peligrosas se vuelve. Pensar te lleva a escribir y comunicar, después a dialogar y conocer más, y al final te planteas qué haces en este mundo y demás historias. ¡Qué peligro! Aquí algún muchacho de quince años, algún enfermo, alguna pareja, algunas personas me dan mil vueltas. Se abren sus blogs para contar sus historias y ayudar así a muchos, para humanizar nuestro mundo. ¡Qué grandes sois! ¡Qué peligro tenéis contando tantas verdades como vivís!
  7. Traducirte en imágenes. Eso que ya hacían las cámaras y los álbunes antes, pero que condensan tu historia. Decidir qué foto sí y cuál no, para no hacer el panoli, y terminar eligiendo sobre la marcha con quién quieres verdaderamente aparecer en todas las fotos de tu vida y qué es lo más importante para ti. Si tuvieras que hacerte una foto, que resumiese lo que has vivido, ¿con qué te quedarías? ¿Quién saldría y qué aparecería y qué no? Demasiado discernimiento, cosas de mayores. Selección, criterios, elección. No todo vale, no todo nos gusta, ni siquiera de nosotros mismos. Luego terminas conociéndote más a ti mismo y ahí, eso también es verdad, tú eliges qué hacer. Ocultas o muestras, acoges o rechazas. Pero de eso ya no va la web. Su peligro ha sido mostrártelo. No olvides que la web es peligrosa.
  8. Interesarte por determinas páginas o determinadas personas. Seguirlas, leerlas, acercarte a ellas, querer tomar un café o algo sentados a una mesa sin tener que teclear, cara a cara. Esto es un peligro de la red, porque aquí se dicen cosas que en otras situaciones costaría mucho tiempo sacar a la luz. Al menos esa es mi experiencia personal con la gente normal y sencilla y corriente de este mundo que me ha tocado vivir. Al final, ¡qué peligro!, damos un paso adelante… y nos encontramos conviviendo fraternalmente…
  9. Descubrir, entonces, que la red no puede ser todo en tu vida, que las redes sociales llegan a ser aburridas incluso y que lo que quieres es salir y hacer cosas apasionantes. Éste es otro de los peligros de la red, que quieras vivir, vivir diferente, vivir con pasión, vivir intensamente. Que te creas que otro mundo es posible, que confiar en la humanidad, en tu propia humanidad, te llevará lejos. Que puedes apagar el ordenador y hacer algo grande. ¡Qué peligro! Que la sociedad, tu gente, Dios mismo está esperando de ti algo importante. ¡Peligroso!

No sé. Se me ocurre que hay otro modo de estar en el mundo, conociendo y siendo inteligentes, sin despreciar la realidad y como personas que hablan con personas. Aquí la red, insisto y perdonad la terquedad, tiene mucho que decir y que aportar. Es así, así es la vida. Nosotros no podemos crear todo, ni controlar todo, ni ver todo. Siempre hay limitaciones, y siempre hay grandezas. Muchas grandezas detrás y delante de personas muy grandes.

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3 pensamientos en “Otros peligros -sobre los que no se habla mucho- de las redes sociales

  1. Todo depende del uso que le demos…las cosas en sí mismas, y en concreto las redes, creo no son buenas ni malas…son lo que hagamos de ellas para nuestra vida. Pueden servir para todo lo bueno que comentas Josefer y puede ayudar a lo contrario…Lo importante, creo, es ir dicerniendo en cada momento cómo emplear el tiempo y los medios que se nos regalan. Gracias por tus comentarios.

  2. Pues no sé si me estaré volviendo conspiranoica, pero cada día veo más peligros. Aunque, bien pensado, ¿ dónde no los hay, en la vida ? Es buena la norma de no decir de ti nada que no quisieras ver publicado en un periódico. Y eso vale para los mails. Pero no me refiero a ocultar el estado de vida, por ejemplo, eso no es nada comprometido puesto que ya nos conocen muchas personas en la vida real. Yo lo que veo es soledades mal asimiladas, a veces, que tratan de resarciste. Eso es preocupante, son las personas que confían en cualquiera.

  3. Muy buen artículo, que me dejó pensando en los peligros de internet, pero al mismo tiempo creo que nadie va a publicar nada que no quiera que los demás se enteren. Además, como todo, internet no es bueno ni malo en sí mismo; todo depende del uso que se le de: las palabras pueden bendecir o herir a los demás y así podríamos seguir la lista de cosas que, según el uso que se les de, son buenas o no. En el caso que nos ocupa, me parece que es muy útil a la hora de evangelizar, de acercar a los hombres a Dios; ése es el principal uso que le doy a facebook y ahora me pareció genial la idea de #iMisión y ahí estoy, tratando de colaborar con lo poco que pueda, será una gota en el océano,pero mi gota más las gotas aportadas por los demás harán ese mar tan deseado: el que nos espera para lanzarnos mar adentro y echar las redes sin temor. Un saludo cordial en el amor de Jesús y María.

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