Prepararse para una boda


Dentro de 20 minutos comienza una boda en mi colegio. Es ya la enésima de este principio de curso. Me alegra mucho esta faceta de mi vida. Acompañando el amor que se consolida, discerniendo decisiones para toda la vida, iluminando un futuro incierto del que ni yo, ni quienes celebran su matrimonio sabemos nada. Me alegra profundamente saber qué está sucediendo, y que lo que ahora vivimos es el primer paso, ante el Señor. Una celebración de la Palabra, una liturgia pensada para el amor, con sus signos, y una mesa en la que se entregan los dones mayores que la humanidad ha conocido, en la que se sirve Dios mismo y actualiza su misterio pascual.

Dos palabras, a los nuevos novios, que surgen de mi preparación inmediata:

  1. Dadlo todo. Poco a poco, o como sea. A trompicones o con facilidad. Es vuestra vocación, y el secreto de vuestra felicidad. Cada vez que os reservéis y os conservéis por separado, y os cuidéis a vosotros mismos sin dejar que os cuiden, en ese momento estáis fuera de lo que hoy prometéis. Estáis llamados a ser uno dando todo. Y cuánto me alegra saber que esto sucederá en la medida en que sigáis como hasta el momento, en lo que he visto y en lo que hemos hablado, en lo que otros han dicho de vosotros, en lo que reconocéis que Dios mueve en vuestras vidas. Os veo alimentado esa entrega, sirviendo a los detalles de la otra persona, en ocasiones incluso más pendientes del otro que de vosotros mismos. Y cuánto me alegra que el amor haya prendido así en vuestras vidas.
  2. Descubrir el amor verdadero. Lo de hoy tiene algo de fantasía y de engaño, una especie de ilusión revestida de trajes de gala, dispuestos a celebrar todo sin haber vivido casi nada. El amor verdadero lo encontraréis en el camino, abandonando las cosas de niños y entregandoos. El amor verdadero es el que proclama Pablo en 1 Cor 13, que habéis elegido, como tantos otros. Y que suena tan bien, y con tanta fuerza hoy. El amor verdadero que probáis como promesa os espera como itinerario, como reclamo, como algo de lo más cotidiano. Tendréis oportunidad de vivirlo hasta el extremo. ¡No os lo imagináis! El amor que perdona, que justifica, que es paciente, que carga con el débil, que lo puede todo y lo soporta todo, que vale más que cualquier tesoro de este mundo y hace que el resto de las cosas se conviertan en nada a su lado. El amor que revela vidas vacías o vidas llenas, vidas plenas o mediocres, vidas apasionadas, ilusionadas y con fuerza. El amor que reina en vosotros, ése amor, será el que os una. No otra cosa, ni siquiera lo mucho compartido. Sólo el amor realizará en vuestras vidas la unidad que hoy hemos generado frente al altar, frente a la Iglesia, ante el pueblo. Sólo el amor, y lo demás, sed libres y dejadlo de una vez. Cuidad esto y tendréis todo, y nada os separará. Atended y leed con cautela cada día 1 Cor 13, que os llevará a la esperanza y a la fe. Os llevará donde todo sabe mucho mejor, donde todo es para siempre, dondo todo es eterno, donde nada ni nadie puede robar.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s