Fuentes de tensión


Toda tensión es señal de vida. La hipertensión mata, y la hipertensión apoca. No vale para todos lo mismo, ni se puede medir al personal por el mismo rasero siempre. En cualquier caso, siempre significa vida, propone vida, señala la vida. Algunas veces en riesgo, pero vida al fin y al cabo. Quien tiene tensión, todavía tiene una oportunidad. Sin tensión no se puede vivir. Colapsarse es morir.

A la tensión personal debemos añadir la tensión del mundo en el que vivimos. Continuamente bombardeados con noticias que nos hacen pensar en posibles Terceras Guerras Mundiales desechadas una detrás de otras, pero sin saber qué pasará en la siguiente. Un país se enfada con otro, lleva a la ruina a sus empresas. Alianzas que dan la espalda a los más pobres, críticas generalizadas a la imprudencia de algún que otro pastor, y condenas rotundas de la violencia ejercida sin justificación alguna. Y así sucesivamente. La pobreza, la falta de educación, la sanidad precaria o inexistente, los privilegios de los ricos, la condena injusta de los oprimidos, la lucha de las mujeres por su reconocimiento, las reclamaciones de distintos sectores del mundo… En todo este panorama (televisivo), ¿hay alguien que llame y ame la paz?

En el mundo moderno hemos sido capaces de rebajar la tensión a base de pastillas, de requerimientos médicos, del reclamo de una vida más tranquila y sosegada. Pero no hemos logrado una vida humanamente equilibrada en este sentido. Vamos de un sitio a otro, hacemos esto y a continuación aquello. Dejamos algo para coger lo siguiente. Incapaces de disfrutar el paso del tiempo y las breves estancias con personas que se cruzan con nosotros. Entramos para salir, vamos para volver, hacemos para deshacer. Hasta tiene que salir un libro para recomendar cómo descansar bien por las noches, pidiendo, casi por favor, que se apague el móvil dos horas antes de dormir. Lo cual, para muchos, intuyo que es prácticamente imposible. Sea como sea, reconocido el problema, en lugar de un parche bueno y fuerte deberíamos tomar conciencia clara de la necesidad de vernos envueltos en otro estilo completamente distinto de vida.

Esto ya es sabido, repetido y demás. Pero, ¿qué hacer si no podemos cambiarlo todo?

  1. Opción A. Resignación. De la dura, de la que sufre, de la que no cambia nada. Ahora bien. Si escoges esta opción, no metas más presión en tu ambiente, creando situaciones de tensión para otros. Has elegido tensión, pues vive con ella el tiempo que puedas.
  2. Opción B. Cambiar aquello pequeño que está en las propias manos. Cuanto antes mejor. No intentar, por tanto, cambiar todo ni querer hacerlo. Por ejemplo, si tienes que viajar está en tu mano qué hacer durante el trayecto. No te lo puedes ahorrar, sabes que causa tensión, pues entonces lleva un libro, escucha música relajante, conversa con alguien, busca la compañía de algún compañero para dialogar… Si no puedes cambiar los medios de comunicación, selecciona el canal por el que te llega la tensión del mundo, para que sea breve y no estés desinformado. Lo de pasar páginas de periódico se inventó para eso… Crea ambiente en tu casa de descanso…
  3. Opción C. Alejarse de los focos de tensión. Hay personas lo suficientemente inteligentes como para evitarse aquellos males y daños que le suben la tensión. Hablo en todos los sentidos. Tampoco caen en paranoias, ni son esquivos. Cuando no se puede evitar, se sufre, o incluso se elige por un bien mayor. Pero tomar conciencia de la posibilidad de distanciarse de más de uno, no está nada mal.
  4. Opción D. Medirse la tensión con frecuencia. Y entonces, resolver. Sin plan, sin proyecto. A lo que salga en la vida, pero con una cierta cautela e interrogante permanente. Esta opción tiene muchas debilidades, en verdad. Pero es posible.
  5. Opción E. Cambiar rotundamente de vida. ¿Qué te parece? ¿Imposible? Estimo que no es imposible, aunque sí hay que subirse al tren de las oportunidades, según qué momento.

Si se tratan como opciones generales y únicas no vamos a ningún sitio. ¿Qué tal si nos ponemos a mezclar de aquí y de allá? O mejor aún, ¿por qué no escoger una forma de vida en la cual, al menos por mi parte, el objetivo sea rebajar tensión a otros o no añadir más? Con esto último, tomado en serio, el mundo cambiaría de raíz. El único problema que le veo es que la gente no se va a enterar de esto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s