Demasiada gente luchando por el primer puesto


Demasiada gente luchando por el primer, el segundo, el tercer puesto. Lugares exclusivos reservados a unos pocos, de los que todos hablarán y a los que mirarán con lupa. Lugares en los que sólo entran solos, sin querer compañía que les haga sombra, remarcando sus hazañas, sus proezas, sus maravillas para conquistarlos. Obviando y olvidando a los que han dejado atrás, e incluso han pisado. Lugares forjados sin entusiasmo para ser ocupados en la triste soledad. Lugares desde los que presumir con palabras vacías que nadie quiere escuchar, lugares que no serán admirados por los hombres. Lugares de dominación, desde los que alzarse y en los que fortificarse para que nadie más ascienda. Lugares desprovistos de responsabilidad hacia otros, de amor hacia otros, lugares vestidos con trajes con coderas y rodilleras, teñidos con zancadillas. Lugares en los que se ponen placas para acallar la vergüenza de la crítica a sus semejantes, a los débiles, a los que se retiraron a tiempo en la carrera salvaje. Lugares fastuosos, que llevan el signo del odio.

Si te parece, ¿por qué no nos retiramos a un rincón más tranquilo y alejado, donde podamos compartir espacio, en el que quepamos muchos más? Quizá allí seamos más felices, estemos más contentos. No quiero la mirada de todos, con la de unos pocos, a quienes quiero, me basta. No quiero estar pendiente de uno solo, vendido en escaparates. Quiero mirar aquello que quiero, a quienes quiero, a quienes se dejan querer. Quizá allí escuchemos mejor al otro cuando hable con sinceridad, y seamos capaces de estirpar la aparente cara de felicidad impuesta por la competitividad y el engaño. Allí podremos ser quienes somos, sin reservas ni miramientos. En ese lugar apartado de la carrera por el título que nos dirá lo que no somos, podremos convivir apaciblemente, donde los niños se engenden amados desde el principio y con responsabilidad hasta el final. En aquel lugar velaremos para acoger, no para expulsar. Pondremos esmero y mimo en los detalles para otros, y no sólo en los que son para uno.

Cuando contemplo el mundo, en su barbarie y maldad, en ocasiones me entran ganas de retirarme, alejarme, cerrar los ojos y callar. Entiendo que la respuesta ante lo insoportable sea en repetidos momentos la huida, el desaire, la dejadez, el desmadre incluso. Comprendo a quienes abandonan, tiran la toalla, dan paso a otros, y siguen manteniendo todo intachablemente igual, impolutamente intacto a su paso. Porque los que abandonan cuando las fuerzas escasean no se esfuerzan en construir nada nuevo. Pero esa no puede ser la salida, ni la única salida, ni la gran salida, ni la búsqueda del hombre en los tiempos que corren. Estamos llamados, por la vida, por las cosas, por la gente, por los gritos de los últimos, por la humanidad entera a no permitir que se sigan repitiendo las mismas cosas, a salir de lo injusto y la división en la que nos encontramos, a ser listos para escapar a tiempo de las malas palabras que pueden contaminar nuestros labios, no los de otros, nuestras miradas, no las de otros, nuestra responsabilidad, no las de otros, nuestra libertad, no las de otros, nuestra paciencia, caridad y esperanza… no las de otros. Podemos esforzarnos, no desde el odio, el rechazo y la ira, no desde el dolor y el cansancio, en una nueva línea de vida. Podemos tejer, no solos, lo que buscamos. Tenemos muchas razones, ocultas pero clavadas y grabadas a fuego lento. Porque otros quieren lo mismo, cuando se lo explicamos. Porque la gente no sabe lo que quiere, hasta que lo ve, y en ocasiones es tarde para rectificar. Hemos creado hábitos. Porque no bastan las buenas intenciones, ni las buenas palabras, ni los buenos deseos, ni las grandes visiones. Necesitamos realidad, queremos entusiasmarnos. Porque no estamos solos, ni debemos estarlo. Quienes dicen eso, mienten y lo saben, es falso. Porque las fuerzas que no tenemos, las podemos acoger humildemente de lo alto.

Post dedicado al amigo, porque se sabe amigo, que se cansó de pelear por los primeros puestos y no supo encontrar refugio y acogida ni siquiera en los últimos, con los últimos, entre los últimos. Porque no supo retirarse a tiempo, porque puso su esperanza donde no había vida, alegría, canto, juego. Ya sabes lo que pienso, y que tus sueños eran ciertos, aunque no en ese camino. Post dedicado a nuestro mundo, que promete lo que no puede dar, y engaña y confunde a los hombres para que compitan absurdamente entre sí, sabiendo de antemano que el plano del tesoro al que conducen ha sido creado en rincones de los que nunca salieron sus hacedores. Post dedicado a los maestros, profesores, educadores, sea cual sea su asignatura y compañía, sea cual sea su clase. Ojalá convirtamos las aulas, las calles, las ciudades y los campos, las anchuras de la tierra en mares por los que navegar con hermanos en la misma barca.

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2 pensamientos en “Demasiada gente luchando por el primer puesto

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