May Feelings


Una red social pensada para la oración (may feelings). Conserva una estructura muy parecida a Twitter, con seguidores y seguidos, y un espacio pequeño y simple para lanzar tu oración. Me agrada la sencillez de la propuesta, y sobre todo las posibilidades de comunión que puedan generarse al ser una plataforma que se prevé que soportará el paso del tiempo con facilidad, no cerrada a un evento concreto, y universalmente disponible.

En positivo también subrayo su enorme potencial para quienes sean constantes en ofrecer aquello que brota del corazón. Creará lenguaje nuevo, contagiado por las sorpresa que genera el ver cómo otros orar, piden, agradecen e invocan.

Mi perfil en la red responde a @josefer_juan

Arguments


Un grupo de jóvenes, que nos habla con frescura y normalidad, de cuestiones peliagudas y delicadas en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia. Con verdadera naturalidad y mucha libertad. Ciertamente, según los veo, entiendo la necesidad de iniciativas como ésta, que den la palabra a los jóvenes, que nos cuenten las cosas de modo que sean entendibles, y al mismo tiempo nos dejen pensativos.

Os paso un ejemplo. Pero donde encuentras éste, hay más.

Tiene gracia


Lo de combina lo humano y lo divino resulta maravilloso. Y cuando se trata algo con humor, mucho mejor. Me compré el libro por lo provocativo del título “La alegría, el humor y la risa… en la vida espiritual”. Y no me ha defraudado en absoluto. Pese a lo que pueda parecer, y lejos de ser chabacano, resulta muy entretenido e intenso.

No me ha dejado indiferente su lectura. No se puede ser impasible ante el humor. Lo que hace gracia, hace gracia. Y se transmite y contagia. Supone una vida confiada, despiadadamente entusiasmada en lo que hace. La fuente de la alegría no puede ser sino esa, que se revela cuando uno escaba más allá de las risas y se deja sorprender. No todo humor, dicho sea de paso, tiene el mismo carácter. Hay “humores” que dañan y hieren, bromas que se clavan en otras personas. Pero esa no es la alegría de la que trata el libro. La alegría transforma la vida, hace mejores a quienes la pueden disfrutar, y facilita la toma de decisiones, los retos, la misión y la consagración personal.

Por encima de mi sorpresa al comprobar cuántos han dedicado sesudas horas a contemplar y estudiar la alegría, a escribir sobre ella, está el capítulo dedicado a la universalidad de la alegría en la experiencia espiritual. Y también, la llamada a cultivarla especialmente en los tiempos que corren, donde podemos considerar que es un “valor” simplemente, y no un espejo del alma.