No sólo con palabras


Llevar la Palabra a la vida (1)

Estoy leyendo varias cosas sobre ser cristiano en nuestro mundo, en una sociedad plural y compartida, y se me ha ocurrido utilizar este blog (tengo más, para otras cosas) y traspasar a él algunos ejercicios interesantes para que la fe no sea un reducto espiritual ni la vida algo aislado de mi fe. Es un ejercicio complicado, los cristianos lo sabemos.

El primero. Vivir durante el día el Evangelio. Todos los días hay una Palabra que la Iglesia ora y quiere encarnar en el mundo. Es como la cita de muchos blogs, pero a otro nivel. Supone haber orado el día anterior (yo lo hago antes de dormir) y meditarla. En ella se escucha la voz de Dios, sin duda alguna.

El ejercicio sería estar atento a la jornada para encarnarla y luego recuperarla como oración. Vivir la Palabra no es un esfuerzo sobrehumano, sino más bien lo contrario, esfuerzo humano. Supone esfuerzo, claro, y también estar atento para saber (discernir) dónde hacerla presente, dónde se tiene que hacer presente.

Para empezar: recordarla a alguien, comentársela a alguien, compartirla con alguien a quien creamos que le puede abrir una nueva ventana o iluminar. Es un primer paso para hacerla presente.