No sólo con palabras


La fragilidad del Bien
Agosto 29, 2007, 4:59 pm
Archivado en: cultura clásica, grecia, literatura, pensamiento, roma

Simplemente recomendar este libro, que he comenzado a leer hace poco aunque me estaba esperando desde la Feria del Libro de Madrid de 2007, donde año tras año compro un libro que tiene que volver a esperarme, porque el final de curso no da para más lecturas acumuladas y el verano tiene su propio afán y baúl durante el año.

Al menos nombrar a la autora, Martha C. Nussbaum, a la que agradezco semejante esfuerzo. Ya llevo medio libro, pero a las cincuenta páginas entendí perfectamente que su página de agradecimientos fuese tan extensa.

Para quienes no sepan, como yo que lo cogí casi al azar y atraído por el título, es un estudio de la virtud y la  fortuna (no es lo mismo que la suerte) en el mundo greco-latino, repasando prácticamente texto a texto en distintas épocas y de manera precisa y ordenada.

Un saludo cordial a la autora y mi compromiso en su obra.



Relato 3. Vivir contando palabras
Agosto 27, 2007, 6:13 pm
Archivado en: Alejandro Magno, cultura clásica, grecia, reflexiones, relato

Otra vez Andrés retoma el curso de los relatos, que no de los cuentos. Estaba el apaciblemente sentado disfrutando de la lectura de un nuevo libro que encontró en un montón que se vendía casi al peso, de esos que yacen susurrantes en los centros comerciales y por los que protestan las librerías de renombre. No entiende cuál fue el motivo que le llevó a cogerlo ni tampoco por qué no le dejaron pagarlo. Si ya cuestan poco, encima regalado en un dos por uno.

El libro es sobre Alejandro Magno. Una biografía de las miles que deben haberse escrito a los dos mil doscientos años de su muerte. Cuando el conquistador de tierras y culturas rubio murió casi nadie podía parafrasear sus hazañas, así que muchos, en cuanto la tecnología y los medios lo han permitido, se han apresurado a sacar sus interpretaciones al mercado y publicar más leyendas de las que había hasta entonces.

Este libro en concreto es, lejos de aquel que nos cuenta la historia a relinchos de Bucéfalo -libro recomendable y más bonito que éste-, bajo la apariencia de ser histórico es uno de tantos que se meten en camisas de once varas. Sus pretensiones desmesuradas reclinan, prácticamente sin decirlo, a Alejandro Magno en un diván psicoanalista. Bueno, mejor dicho, a él y a toda su familia. El catastrófico segundo capítulo pasa a cuchillo la psicología de su padre, de sus antecesores y familiares, y la de su madre.

Si sobre Alejandro se habló más bien poco en comparación con todo lo que llevó a cabo, que me expliquén a qué vienen tantas y tantas percepciones psicológicas. Y cómo son posibles.

Andrés piensa que es uno de tanto cuentos, más que libros. Y no se explica cómo es posible tanto atrevimiento. ¿No habrá nadie que se dedique prudentemente a contar las palabras y a cercenar tres de cada dos de ellas?

Siento lástima por quienes, sin conocer nada más que lo que pueda decirle este libro, olvidándose de la preciosa historia de Quinto Curcio Rufo e incluso desconociendo su existencia, se limiten a pasar páginas y páginas de esta medio novela inventada o manual psicológico barato.



Relato 1 . Pienso frente al ordenador
Agosto 23, 2007, 12:44 am
Archivado en: bien y mal, cultura clásica, pensamiento, relato, vida

Nuestro personaje no se llama, le llaman Andrés. Es joven, porque en todos los relatos o en la mayoría es un joven quien está al frente. Y le gusta escribir, como a muchos otros jóvenes de su edad, aunque cada vez son menos quienes se empeñan en esta tarea.

Hoy Andrés se ha enfrentado con las Nuevas Tecnologías. Tiene ganas de hacer pero no sabe cómo y, siendo autodidacta, se enfada continuamente hasta desear terminar de cumplir lo que puede y como puede. “Esto no puede ser”. “Ahora cómo hago esto.” Con cuál de las opciones que ha hecho se queda y por qué no puede hacer aquello que tiene en la cabeza.

Andrés certifica una vez más que Parménides no acertó del todo, pero sí tuvo una idea brillante. Frente al ordenador y cansado ya, Andrés recuerda aquello de pensar es igual a ser. “Joder con Parménides, tanto pensar y ser. Pues aquí estoy yo hasta la …. de pensar cosas y que no sean. Una y otra vez. En clase me parecía verdad, pero ahora me esfuerzo por pensar y nada. De ser, ser, nada. No ser, una y otra vez. Esto me gusta así y no puede ser, no sé cómo.” Y a base de darle vueltas, cumplió lo que Parménides pensó. Por alguna extraña razón la vida del “ser” está lejos de una realidad facilona. Requiere pensamiento continuo y constante. No en vano poco más que Parménides supo decirse a sí mismo que esto no, esto no, esto no.

No puede ser, pero es. Y es así.

Un saludo a Parménides y sus regiones eternas del ser. Yo aquí pensando cómo puede ser aquello he conocido a Andrés.